Más allá de los movimientos: Comprendiendo el Síndrome de Tourette

Cada 7 de junio, nos unimos para platicar sobre el Día Mundial de la Conciencia del Síndrome de Tourette. A veces, cuando escuchamos nombres que suenan a diagnóstico, nos asustamos un poquito o no sabemos cómo reaccionar, pero la realidad es mucho más sencilla: se trata de mentes que tienen un ritmo y una chispa diferente.

¿Qué es eso que vemos?

Imagina que tienes un hipo que no puedes controlar o un estornudo que simplemente tiene que salir. Así es como se sienten los “tics” para las personas con Tourette. Son movimientos o sonidos que el cuerpo hace de forma involuntaria.

A veces son parpadeos rápidos, un movimiento de hombros o un pequeño sonido con la garganta. Lo más importante que debemos saber es que no son travesuras, no es falta de educación y no es algo que la persona esté haciendo a propósito para llamar la atención. Es, simplemente, su cerebro enviando señales de una manera distinta.

La calma: Nuestra mejor aliada

Para alguien con Tourette, el entorno influye muchísimo. Si hay mucho estrés, regaños o gente observando con juicio, los tics suelen aumentar. En cambio, cuando están en un lugar donde se sienten aceptados, seguros y relajados, todo fluye mejor.

La verdadera “medicina” para una persona con Tourette no está solo en una consulta, sino en nuestra capacidad de ser un refugio de paz. Si vemos a alguien con tics, lo mejor que podemos hacer es actuar con naturalidad. Ignorar el tic y enfocarnos en la persona, en lo que dice y en lo que siente, es el acto de inclusión más grande que podemos regalar.

Un mundo donde todos quepan

Sensibilizar sobre el Tourette es recordarnos que la discapacidad no siempre es visible y que la inclusión no es hacer que todos seamos iguales, sino que todos nos sintamos cómodos siendo diferentes.

Ya sea en la escuela, en el trabajo o en una reunión familiar, el mensaje es el mismo: la diversidad nos hace más humanos. Abrir espacio para alguien con Tourette es abrir espacio para la paciencia, la creatividad y, sobre todo, para la empatía.

3 Ideas para apoyar desde el corazón

Si quieres ser una persona más inclusiva con quienes viven con Tourette o cualquier otra condición similar, estos consejos te ayudarán:

  1.  Normaliza lo diferente Si estás con un niño o joven que presenta tics, no lo corrijas ni le pidas que “deje de hacerlo”. Eso solo genera más ansiedad. Trátalo como tratas a cualquier otra persona. Al no darle una importancia negativa al movimiento, le quitas un gran peso de encima y permites que su cerebro esté más tranquilo. El poder de la distracción creativa
  2. A muchos cerebros con Tourette les encanta concentrarse en una actividad que les apasione. Pintar, tocar un instrumento, leer historias fascinantes o hacer manualidades sensoriales ayuda a que el enfoque cambie. Cuando el cerebro está “en su zona” disfrutando de algo que ama, los tics suelen pasar a un segundo plano. Informa con cariño
  3. Si ves que alguien más mira con curiosidad o juzga, aprovecha para explicar de forma sencilla: “Es solo un movimiento que su cuerpo hace, como un hipo, pero él sigue siendo el mismo niño increíble de siempre”. Ser la voz que explica con amor ayuda a que los demás también aprendan a ser empáticos.

Psic. Vanessa Higuera

Colaboradora Educativa

Deja un comentario